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En primer lugar, una definición básica: la alimentación, o trofología, es la disciplina de la Naturopatía con la que, a partir del estudio de los hábitos de la persona, establecemos una pauta correctiva de las carencias o disfunciones que padezca, en consonancia con sus necesidades y complexión, y también con su terreno energético individual. Para incrementar su eficacia, se asocia al uso de complementos alimenticios o nutricéuticos.

¿Una dieta para la fertilidad igual para todos o mejor una dieta personalizada?

El universo de las dietas es una jungla en la que es muy fácil perderse y ser devorado por el inmenso y contradictorio volumen de información y propuestas que existen.

Si has intentado por tu cuenta y riesgo adaptar a tu caso lo que lees aquí y allá, posiblemente estés cerca del colapso, cosa muy comprensible, porque todo lo que tiene que ver con nutrición y gastronomía se ha puesto de moda y hay un verdadero aluvión constante de noticias sobre estos temas: dieta macrobiótica, dieta vegana, dieta crudívora, dieta paleolítica…

Especialmente si tienes problemas metabólicos, o digestivos, quizá alergias e intolerancias alimentarias, o candidiasis, tu situación respecto a la dieta es mucho más compleja, es probable que hayas intentado muchos métodos, incluso con ayuda de profesionales, y estás bastante saturada porque ves que es una espiral
sin aparente final.

Para empezar, hay que tener en cuenta que una buena alimentación es el pilar sobre el que se sustenta toda la estructura energética del organismo. Sin embargo, lo que es una buena alimentación para unos puede ser no tan buena para otros, y ahí es donde comienza a ponerse realmente difícil el asunto.

Guía práctica para recuperar tu fertilidad: problemas y soluciones

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Vamos con algunos ejemplos para que te quede más claro. Aunque compartan muchos elementos semejantes, no puede ser completamente igual la dieta de una persona de metabolismo rápido y que hace deporte, que la de otra con un metabolismo lento y sedentaria. Como tampoco puede ser igual la dieta de una persona que no tolera los lácteos, que la de quien sí lo hace. Y así un largo etcétera.

Las directrices genéricas son muy útiles y válidas, pero no pueden abarcar la diferencia ni contener tantas variantes como para adaptarse a cada caso particular.

Por eso, si tienes algún problema como los que hemos mencionado antes, siempre es mucho mejor dejarse aconsejar por un profesional que sepa cómo adaptar una dieta a tu problema específico.

Aunque, lamentablemente, hay que tener en cuenta que muchas veces no eres consciente de que tienes un problema, porque no es muy acusado y se manifiesta de forma subclínica, sin apenas indicios que puedas relacionar con un factor dietético, y mucho menos lo asocias a que pueda estar ocasionándote problemas de fertilidad.

Una buena alimentación es el pilar sobre el que se sustenta toda la estructura energética del organismo, sin embargo, la que puede ser una buena alimentación para unos puede ser no tan buena para otros, y ahí es donde comienza a ponerse realmente difícil el asunto

Por ejemplo, igual tienes problemas para metabolizar el ácido fólico, que es lo primero que te recomiendan cuando dices que quieres quedarte embarazada, porque es un nutriente fundamental para el desarrollo del sistema neural del feto en sus primeras etapas de desarrollo.

Posiblemente este problema te va a pasar completamente inadvertido porque, incluso, puede quedar fácilmente oculto a un nutricionista o médico convencional. Por eso, en estos casos, es mejor que te oriente un profesional que esté enfocado expresamente en la fertilidad.

Otro ejemplo es el de los test de intolerancias alimentarias. Estos test son analíticas de sangre con las que se idéntica si tu organismo responde con una reacción inmunitaria con elevación de las IgG, inmunoglobulinas G , a ciertos alimentos o si, por el contrario, los alimentos son aceptados con normalidad.

Estos test se presentan como una fórmula de diagnóstico y, al mismo tiempo, que aportan directamente la solución. Es decir, si te da un positivo alto de reacción al queso, dejarías de tomar queso y ya está.

Sin embargo, en muchas ocasiones, esto no es ni mucho menos tan sencillo. A menudo ocurre que hay personas que son reactivas a tantos alimentos que quedan completamente incapaces de alimentarse de forma equilibrada. ¿Y qué comerán entonces?

Estos son solo algunos ejemplos de las muchas situaciones que pueden impedir que una dieta genérica sea válida para ti y que sea necesario crear una pauta totalmente personalizada que, además, tenga presentes las posibles complicaciones que afecten a tu fertilidad.

¿Es la dieta vegetariana compatible con la fertilidad?

Siguiendo con los ejemplos, vamos con una consulta que es muy recurrente. Esta pregunta se la hacen muchas personas que, como tú, tienen verdadero interés en fomentar, tanto como sean capaces, su fertilidad de la forma más natural posible.

La sensibilidad que suelen manifestar los vegetarianos hacia los ideales de retorno a la naturaleza, preservación de la biosfera, sostenibilidad, o la defensa animalista, los hacen muy receptivos a una propuesta como la nuestra de apoyo a la fertilidad natural.

También es verdad que muchas personas se hacen vegetarianas simplemente porque no les gusta comer carne o pescado, sin ningún trasfondo ideológico. Y, por último, habrá quien se haga vegetariano porque su religión se lo prescribe así.

Desde el profundo respeto a todas estas posibles razones que te hayan llevado a ser vegetariano, queremos que sepas, en primer lugar, que dentro del equipo de NaturISTHAR, Esther Ibarrola ha practicado el veganismo durante años, así que tus inquietudes acerca de la dieta vegetariana las conoce muy de cerca

En segundo lugar, conviene dejar claro desde el principio que una cosa son los gustos, las creencias y la ideología, y otra cosa es la biología. No se trata de debatir acerca de las ideas, ni de las creencias, ni de gustos personales, se trata de partir de la comprensión de que la biología tiene sus propias leyes.

También es verdad que, siempre que sea posible, lo mejor es intentar hacer compatible en una misma opción todo ello para el bienestar físico, mental y emocional.

Estrictamente hablando hay cuatro tipos de vegetarianos:

  • Ovolacteovegetarianos: ingiere en su dieta productos procedentes de animales como los lácteos y huevos, además de todo tipo de productos vegetales
  • Ovovegetarianos: como producto de origen animal ingiere solo huevos, aparte de todo tipo de productos vegetales
  • Lactovegetarianos: de origen animal ingiere solo lácteos, aparte de todo tipo de productos vegetales
  • Veganos: solamente consumen productos vegetales

Si ya llevas más de 2 años alimentándote así, es relativamente fácil verificar si esta dieta es adecuada para ti:

  • te sientes con energía y buen humor
  • no tienes un hambre fuera de lo normal al poco de haber comido
  • tus digestiones son correctas
  • no padeces de diarreas ni otra alteración intestinal
  • tu peso corporal es adecuado
  • estás sana

Si coincides con todas esas afirmaciones posiblemente es una dieta adecuada para ti. En cambio, si notas que tienes alguno de esos síntomas, posiblemente haya que realizar ajustes.

Te pongo un ejemplo muy gráfico: mujer, de 35 años, vegana desde hace varios años, aunque de vez en cuando come pescado o huevos. Estaba de baja por depresión y medicada con antidepresivos desde hace un año y sus menstruaciones eran muy irregulares.

¿Cómo la ayudamos desde NaturISTHAR? Reintrodujimos en su dieta pollo y, en pocas semanas, su depresión se había disipado por completo. Además, las menstruaciones se regularon casi a la vez.

Esta reacción casi “milagrosa” no siempre guarda relación con lo típico que se suele identificar como carencias características del vegano, como la deficiencia de vitamina B12, o de hierro, sino que, desde nuestro punto de vista, también guarda relación con la energía de la persona.

Si eres una persona muy yin, y una depresión es una enfermedad con un profundo desequilibrio por exceso de yin, entonces necesitas de elementos que te aporten energía yang.

Hay personas que consiguen esto simplemente incorporando en su dieta especias y formas de elaboración de los alimentos que aporten esta energía, como los estofados. También escogiendo una gran cantidad de verduras cuya naturaleza energética sea lo más yang posible, como las raíces, antes que otras más yin como las hojas.

El consumo de huevos, que son de naturaleza yang, también pueden aportar esta energía. Sin embargo, los lácteos están inclinados hacia el espectro neutral o yin de la energía, lo mismo que, en general, los productos de origen vegetal, por lo que una dieta vegetariana para algunas personas puede ser un factor de desequilibrio.

Generalmente, los países cuya población tradicionalmente opta por dietas de predominio vegetariano están ubicados en una latitud en que hace calor, por lo que el medioambiente proporciona la energía yang necesaria para equilibrarlos.

También las personas que practican mucho deporte tienden a consumir mucha energía yin, generando mucho yang, por lo que este tipo de dieta puede ser adecuada.

En cambio, muchas otras personas experimentan un paulatino debilitamiento, tan lentamente que no perciben que es la dieta la que ocasiona el desequilibrio. Nos encontramos con personas cuyos niveles de vitamina B12, o de hierro, a veces son adecuados y que, a pesar de ello, tienen este problema, así que muchas veces no logran identificar que la causa estriba en su alimentación.

Por eso, conviene evaluar tu terreno bioenergético y examinar cuáles son tus tendencias e idiosincrasia particulares antes de decidir si esta forma de comer es la más adecuada para ti o conviene introducir algunas modificaciones.

¿Hay algunas directrices dietéticas genéricas y universales para la fertilidad?

Entendemos que estés pensando que somos unos exagerados, que tu madre y ancestros no iban al nutricionista ni hacían “dietas”, ni tomaban complementos nutricionales, y tuvieron hijos, a veces familias numerosas.

Entonces, no comprendes que tenga que ser tan complicado esto de una alimentación específica para la fertilidad. Sin embargo, indirectamente, quizá ya estás cerca de identificar un primer principio universal.

Efectivamente, lo normal hasta hace pocas décadas es que las personas solo tuviesen acceso a alimentos frescos, muchas veces procedentes de su propia huerta, establos o cacería y, si no fuese este el caso, de todas formas, las mujeres acudían a diario al mercado a comprar alimentos frescos y de estación.

Por lo tanto, este es un factor clave, una alimentación en la que predominen los alimentos frescos. Y con fresco no nos referimos a recién sacados de la nevera o del congelador. Tampoco fresco quiere decir comer solo alimentos refrescantes. como la fruta o las ensaladas.

Que un alimento sea fresco quiere decir que no está procesado antes de ser elaborado en la cocina, que no está en conserva, que está lleno de vida

Imagina un ramo de rosas. Si las flores están recién recogidas al amanecer, si las compras y las pones en un jarrón con agua, aguantarán erguidas y hermosas posiblemente durante unos días, pero irán perdiendo su vitalidad y vigor, no solo la flor, que de por sí en el propio rosal también acabaría por perder sus hermosos pétalos, sino que todo el tallo y hojas se desvitalizan y mueren.

Esta obviedad de que las flores cortadas mueren poco a poco, parece que la olvidamos cuando lo mismo podríamos decir de frutas y verduras. Aunque se mantengan con buen aspecto, gracias a refrigeradores o envases al vacío, pierden su Qi, su energía vital, pierden su capacidad para germinar o ser plantadas de nuevo o, expresado de otra forma, pierden vitaminas y se oxidan.

Hay que tener presente que este principio no se puede aplicar a la carne, ya que el rigor mortis hace que el animal no sea comestible hasta pasados unos días, aunque, eso sí,debe ser consumida dentro de un plazo para evitar su putrefacción, salvo que se haya conservado mediante algún procedimiento, como en el caso del jamón, por ejemplo.

Y una vez guisado un plato, en general, pasa exactamente lo mismo, por lo que es mejor consumirlo recién hecho que recalentado en el microondas.

Asociado a lo anterior, los alimentos de nuestros ancestros carecían de pesticidas, de conservantes, saborizantes y edulcorantes artificiales. Los abonos eran naturales, no químicos, y los cultivos eran extensivos, no intensivos, por lo que el alimento absorbía los nutrientes del suelo y los fijaba, aportándolos a su comensal sin otras cargas indeseadas o tóxicas.

Por eso, si puedes alimentarte a base de alimentos cuyo origen sean cultivos sostenibles, limpios, u orgánicos, ¡mucho mejor! Debes tener en cuenta que, incluso aunque consumas alimentos bio, si todo está procesado, envasado y en conserva, también estará disminuido su Qi, así que, a veces, personas que consumen todo bio se alimentan peor que otras personas que compran en el colmado de la esquina de toda la vida, donde nunca en su vida habían oído nada acerca del tema bio, hasta que unos famosos yogures usurparon dicho concepto como marca.

Otra directriz universal es que, dentro de lo posible, hagas una dieta variada. Las dietas demasiado monótonas tienden a generar carencias. Por ejemplo, si vas a comer pollo, es mejor que compres todo el pollo en lugar de que siempre compres pechuga porque te resulta más cómoda. Las patas, los huesos, la piel, aportan otros nutrientes que te estás perdiendo si únicamente escoges la pechuga.

Otro ejemplo, no pruebas las verduras, para ti son una decoración del plato. O quizá sí que comes verduras, pero son siempre las mismas. Sota, caballo, rey: patata, lechuga y tomate, nada más, y así un largo etcétera.

Como ves, la alimentación es muy importante y está muy relacionada con nuestro estado de salud y con nuestro estado energético, ambos factores clave para favorecer la fertilidad natural.

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Pioneros en fertilidad natural
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Pioneros en fertilidad natural

  • En NaturISTHAR somos pioneros y estamos a la vanguardia en el mundo de la fertilidad natural a nivel europeo.
  • Formamos parte de un selecto grupo de profesionales integrado por naturópatas y por especialistas en reproducción, incluyendo ginecólogos, endocrinos, biólogos e inmunólogos.
  • Juntos compartimos conocimiento e investigación en métodos naturales para fomentar la fertilidad.

¡Conócenos!

Comentarios

  1. Sofía dice:

    Buenas tardes, cómo puedo saber si tengo problemas para metabolizar el ácido fólico, que síntomas tendría? Y de ser así, me podríais asesorar con una dieta natural para suplirlo?

    • Equipo NaturISTHAR dice:

      Hola Sofía.

      Tal y como indicamos en el texto, identificar esta situación a menudo es muy compleja y necesitamos hacer analíticas específicas. La sospecha de esta alteración puede venir por abortos recurrentes, trastornos neurológicos, diabetes o cáncer.
      La dieta natural no puede corregir esta situación porque está ligada a una deficiencia genética asociada a su metabolismo, en tal caso no queda más remedio que suplementar la forma ya metabolizada, que es el metilfolato.

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