Es muy importante la constancia y la regularidad en el seguimiento del tratamiento.
La duración del tratamiento es entre tres meses y seis meses por regla general y siempre dependiendo de casa caso:
- El cuerpo necesita como mínimo tres meses para obtener un rendimiento evidente y consistente del protocolo de tratamiento aconsejado.
Este plazo mínimo recomendado de tres meses no es arbitrario, se basa en el tiempo que todo organismo requiere para la total renovación de las células sanguíneas. La sangre es la encargada de transportar los nutrientes a todo el resto del organismo y es un excelente indicador del estado global del organismo. Todas las mujeres son conscientes de que la sangre tiene una extraordinaria importancia en su fertilidad: su presencia durante la menstruación y su retirada en la menopausia, son sólo una de sus más visibles manifestaciones. También el semen masculino tarda entre 70-90 días en regenerarse.
- La evolución óptima de un tratamiento mantiene su desarrollo y se experimenta al cabo de seis meses, y posteriormente a lo largo de un año se puede constatar que continúa manifestándose un progreso positivo.